Después el sargento volvió a señalar el cuaderno de notas y le pidió al cabo Leiva que se explicara. El cabo dijo que el llamado telefónico se había verificado entre las cuatro y media y las cinco de la tarde. Procedía de Malvinas, del Centro Malvinas, o sea de Quilmes. Quien llamaba era el doctor Padilla. Él personalmente. "Necesito hacer una consulta técnica", dijo. El cabo Leiva le pidió que lo aguardase un momentito. Tomó la birome y abrió el cuaderno en una hoja sin usar. Quería anotar para no ser involuntariamente infiel a los términos de la consulta. El doctor Padilla dictó y el cabo Leiva escribió. "Les pido que me den una respuesta lo antes posible", agregó el doctor Padilla, "porque el tiempo apremia".