Una camarita inquieta que camina por MAR DEL PLATA mostrándola tal como es
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martes, 25 de enero de 2011
domingo, 18 de julio de 2010
Hojas del árbol caídas...
juguetes del viento son:
Las ilusiones perdidas,
¡ay! son hojas desprendidas
del árbol del corazón.
El estudiante de Salamanca - José de Espronceda
domingo, 11 de julio de 2010
miércoles, 2 de junio de 2010
sábado, 15 de mayo de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
sábado, 20 de febrero de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
domingo, 17 de enero de 2010
A un árbol seco
Cada vez que veo árboles como estos, recuerdo este poema de Don Antonio Machado que me enseñaron en la secundaria:
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
A un olmo seco
4 de mayo de 1912
No tengo ni idea qué clase de árbol será este o los tantos árboles que me recuerdan a ese olmo seco, pero sí sé que le estaré por siempre agradecida a mi profesora de "Castellano", la señora Susana Segura, a quien le debo muchísimos poemas y cuentos con los que me hizo encontrar.
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
4 de mayo de 1912
No tengo ni idea qué clase de árbol será este o los tantos árboles que me recuerdan a ese olmo seco, pero sí sé que le estaré por siempre agradecida a mi profesora de "Castellano", la señora Susana Segura, a quien le debo muchísimos poemas y cuentos con los que me hizo encontrar.
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